Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
1 Corintios 15:25
Muchos predican que el fin de los tiempos está cerca, que las señales ya se están cumpliendo, muchos toman de referencia para decir esto gran parte del capítulo 24 de Mateo. La verdad es que ese pasaje es la profecía de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C., hasta el versículo 34, es una profecía que ya está cumplida.
En lugar de predicar el fin del mundo como un medio de manipulación en muchas iglesias porque este mundo “ya no tiene remedio” se debería enfatizar la responsabilidad de la iglesia y junto con ella de cada uno de los creyentes en ser luz y sal para este mundo (Mateo 5:13-16). Se piensa que el diablo es el “dueño” de este mundo pero claramente Jesús dijo: “toda potestad me es dada en el cielo y la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:18-19)
Mucho del estado deplorable de la sociedad moderna se debe al retirismo de la iglesia, la iglesia se ha “retirado” a una mera agencia de asuntos espirituales individuales para capacitar a la persona en su superación personal. Esto no debe continuar así. La iglesia está para transformar, las vidas y con ello las sociedades. ¿Cuándo vendrá Cristo? Nadie sabe ni el día ni la hora (Mateo 24:36) mientras, el Señor mediante la iglesia cumple su misión: “Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies” (1 Corintios 15:25). Sus enemigos serán vencidos antes de que él venga. Esa era la esperanza posmilenial de Juan Wesley quien fue siempre optimista en cuanto al futuro de la iglesia.