Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.
1 Reyes 19:18
Una leída simple a una buena concordancia de la Biblia muestra que la palabra “remanente” es un término principalmente del ámbito del Antiguo Testamento. De las 47 veces que el término se cita en la concordancia Strong, solamente dos pertenecen al Nuevo Testamento y esas dos menciones bien pudieran ser contextualizadas aún como de la anterior dispensación antes de Cristo.
Y es que, hay un problema con esta palabra, la iglesia contemporánea puede ser que haya abusado mucho de ella para referirse al futuro catastrofista de la iglesia de Jesucristo promovido por la escatología principalmente dispensacional donde “iremos de mal en peor” hasta que no queden creyentes más que un “remanente”
Se suele citar 1 Reyes 19:18 que dice: “Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron” Aunque la palabra remanente no se menciona aquí la asociación con ella se suele obviar y se aplica universalmente y no en su propio contexto histórico de los tiempos de Elías.
La escatología de Jesús nunca habla de “remanentes” supervivientes de la iglesia para el futuro sino de multitudes incontables. “…Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mateo 8:11) u otro que dice: “…miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar …” (Apocalipsis 7:9) incluso en el Antiguo Testamento, con profecías aún por cumplirse como la que dice: “…y correrán a él todas las naciones…y vendrán muchos pueblos, dirán: venid…” (Isaías 2:2-3).
En los postreros tiempos no habrá ningún “remanente” de la iglesia de Cristo escondido y luchando por sobrevivir, veremos la expansión gloriosa del evangelio de Jesucristo a nivel global en avivamientos por venir. Comencemos por cambiar esa idea e ir colocando las palabras según como corresponda a su verdadero contexto. Jesús no mandó a la iglesia para terminar desactivada por una escatología paralizante que visualiza a los hijos de Dios avasallados por el poder mundial anticristiano sino para completar su misión de hacer discípulos en todo el mundo.